Celebrando los treinta años de su trayectoria en la industria, Vera Wang, vuelve a las pasarelas con una colección definitivamente fuera de este mundo. La diseñadora, que comenzó su carrera en el pasillo de novias y con los típicos vestidos de tul blanco prístino ha evolucionado hasta convertirse en lo que hoy conocemos.

Por Esteban G Villanueva
@estebangvillanueva

En esta ocasión trajo al escenario una propuesta clásica de su marca con un giro deconstruido; transparencias, estructuras expuestas, over-layering y cortes no tradicionales caracterizaban las piezas.

De igual forma, no faltan sus clásicos looks de corte eduardiano, donde los largos pliegos de tela y típicas estructuras parecen flotar al paso de la modelo en pasarela.

En cuanto al maquillaje e las modelos, tomando el highlighting de los ojos en un intento de “iluminar la mirada”, las chicas llevaban un maquillaje blanco (principalmente) que llevaba la colección a otro nivel por completo.

Las piezas de un momento a otro se convirtieron en escenas de otra galaxia, llena de estilo, moda y esencia, probando así, una vez más, que Vera vive en su propio mundo, planeta y galaxia. Un universo que nos encanta.

Vera Wang 2

Vera Wang 1

Vera Wang 3