A Arturo Pardo le encanta contar historias y sabe contarlas con humor inteligente. Su necesidad de comunicar lo ha llevado de la escritura a la música, pasando efímeramente por la pantalla grande. Y ha sabido hacer la misma magia con sus redes sociales, volviéndose uno de los personajes favoritos de una generación.

Por Marjorie Espinal.
Foto: Centro de Cine y cortesía de Arturo Pardo.

¿Cómo supiste que querías dedicarte a comunicar y cuáles son tus maneras preferidas de hacerlo?

En la U, cuando entré a estudiar Ciencias Políticas igual sabía que quería comunicar de alguna forma, aunque ni siquiera tenía la idea de que finalmente podría hacerlo. Probablemente mi principal manera de contar historias sea por la parte escrita, pues es donde he tenido más oportunidades, pero a la vez, me gusta mucho relatar a través de canciones que he venido escribiendo durante algún tiempo. En persona, en conversaciones, mi comunicación es muy básica, al grano y sin detalles, por lo que creo que mejor me sigo comunicando por escrito.

¿Qué significa el periodismo para vos, y de quién has aprendido más?

Actualmente el periodismo es algo a lo que me dedico de manera parcial, mientras que he ido acumulando algunos temas para hacer periodismo interpretativo de manera individual, no para algún medio. Simultáneamente he estado haciendo entrevistas a artistas musicales y pues creo que esa necesidad de entrevistar se traduce también en mis interacciones sociales al conocer a alguien nuevo. Me pasa de manera inevitable. Sí extraño un poco el trabajo más del día a día, de cobertura noticiosa y de tener el tiempo y el afán para encontrar historias. Durante mi tiempo trabajando en La Nación aprendí mucho de diferentes colegas, ahora, desde el lado del lector sigo disfrutando mucho de las historias que, además del fondo del contenido, me aportan a nivel de estilo periodístico, con innovación o con buen gusto.

Si te gusta escribir y escribís bien, tenes que ser un buen lector. ¿A quiénes lees y cuál sería tu recomendación (3 libros que te marcaron)?

En realidad en este momento soy mejor escucha que lector. Desde finales del año pasado descubrí lo bien que me va como consumidor de audiolibros, así que estoy devorando casi que para ponerme al día con todo lo que no he podido leer en los últimos años. No me va tan bien con las novelas en general, pero sí creo que mi autor favorito es Julio Verne y de los latinoamericanos incluyo a Hernán Casciari, a quien solo oigo pero no leo. De resto me inclino más por libros históricos, biográficos, de investigación periodística y muchos relacionados con música.
De los libros que he leído recientemente y he disfutado mucho, hago estas recomendaciones:

– Springfield Confidential, del humorista y guionista Mike Reiss, también Light & Shade. Está escrito con humor, tiene múltiples referencias de comedia estadounidense en diferentes formatos y además describe con claridad el proceso de creación y escritura de guiones para los episodios de los Simpsons.

– Creative Quest, de Questlove. Él es baterista de The Roots, DJ, chef y bueno, autor de libros. El libro habla mucho sobre cómo lidiar con las ideas creativas propias, no auto sabotearse, entender a manejar el ritmo propio de creatividad y entender la creatividad dentro de procesos que no son artísticos, que es el ámbito al que tiende a asociarse.

– Hace poco leí también The Last Days of August, del periodista Jon Ronson, centrado en el suicidio de una actriz porno, aparentemente por el bullying en redes de otras actrices de la industria pero, gracias a esta investigación, se devela que pudieron haber otros motivos que pesaron sobre esa decisión.

Actualmente estoy leyendo Sapiens: De animales a dioses, que es como una clase larga, detallada y profunda de Estudios Sociales pero con mucha gracia. Ya entiendo porqué se hizo tan popular recientemente.

¿Cómo era tu relación con el cine antes de Cascos Indomables, y cómo es tu relación ahora que te viste en la pantalla?

Antes de Cascos había participado actuando en El calor después de la lluvia, del director Cristobal Serrá y fue una experiencia muy gratificante que, a fin de cuentas, fue lo que me abrió la posibilidad de que Neto Villalobos me invitara a participar del proceso de casting para su segunda película. En el sector audiovisual local tengo buenos amigos desde la universidad, a la mayoría de ellos los conocí en Ciencias Sociales de la UCR, ahí en los pasillos o en Canal 15. A otros, provenientes de la Véritas los conocí tiempo después. En general, después de estas experiencias sí valoro mucho la participación breve y puntual que he tenido en este ámbito quizá principalmente por esas relaciones de amistad y, por supuesto, porque es algo que he disfrutado mucho y donde siento que hay muchas posibilidades de aprendizaje. En Costa Rica hacer una película es un acto de valentía, así que es realmente tuanis poder compartir con un montón de valientes.

¿Qué te motiva cada mañana para saludar a doña Amelia Rueda, y qué te gustaría mejorar en su relación de Twitter?

Amelia Rueda está en Twitter desde que yo abrí mi cuenta, en el 2009. Hace muchos años empecé a interactuar con sus tuits, comentándole lo que compartía en la red social. En aquel momento realmente sentía que era la señora la que estaba detrás del manejo de su propia cuenta y a veces me hacía gracia imaginar que pensaría ella de mis comentarios irreverentes en respuesta a sus tuits serios. Como nunca recibí respuesta alguna un día me puse la misión de saludarla recurrentemente para ver si en algún momento recibo respuesta, aunque tengo claro que no es ella la que maneja sus redes.
Yo me río mientras le escribo. A su community manager no creo que le haga tanta gracia. A ella seguramente le resbalará y, tal vez ni se entera. Nuestra comunicación es unidireccional y no correspondida.

¿Dónde podemos ver más de tu trabajo? ¿Hay algún proyecto en el que estes trabajando para el futuro que querrás compartir?

Entre los proyectos pendientes, estoy muy ilusionado de ver la película La pasión de Nella Barrantes, del director nacional Nicolás Pacheco. Ahí participé con un papel pequeño, pero cuyo guion me pareció realmente chuzo. La película todavía está en la fase de postproducción y no tengo claro cuando sale, pero que va a ser un buen brete, lindo de ver. A nivel musical en este momento estoy cocinando un proyecto personal, tomando en cuenta que con Foffo Goddy, que es el grupo con el que he tocado desde hace rato está en pausa a nivel creativo. Estoy reencontrándome con canciones que he escrito en un periodo de unos ocho años con la intención de grabarlas profesionalmente para compartir algunas este mismo año. Casi todas son piezas un poco tristonas, hechas para guitarra y voz; también tienen un trasfondo personal que, al momento de escribirlas fue catártico y me interesa poder compartirlas y ver quién puede conectar con ellas.

Arturo Pardo es el autor del artículo La Economía Canábica, publicado en nuestra primer edición impresa, pueden leerlo aquí.