La Fondazione Prada presenta la exposición “K” en su sede en Milán, del 21 de febrero al 27 de julio de 2020. Este proyecto presenta la legendaria obra de Martin Kippenberger, The Happy End of Franz Kafka’s “Amerika” acompañada por la icónica película de Orson Welles “The Trial” y el último álbum electrónico de Tangerine Dream “The Castle”, todo esto como parte de una trilogía concebida por Udo Kittleman.

“K” inspira tres novelas incompletas y semifinales de Franz Kafka (1883-1924), – Amerika (América), Der Prozess (El Proceso) y Das Schloss (El Castillo) – publicadas póstumamente de 1925 a 1927. La naturaleza inacabada de estos libros permite múltiples y distintas lecturas y su adaptación en un proyecto de exposición del artista visual Martin Kippenberger, el director de cine Orson Welles y la banda de música electrónica Tangerine Dream, que exploraron los temas y atmósferas de las novelas a través de alusiones e interpretaciones.

Los visitantes podrán experimentar tres tipos de encuentros creativos con la obra de Kafka con una presentación simultánea de obras de arte, cine, música, respectivamente en el Podio, el Cine y Cisterna. “K” demuestra la intención de la Fondazione Prada de cruzar los límites de arte contemporáneo y abarcar una vasta esfera cultural, que también comprende perspectivas e intereses históricos en otros idiomas, como el cine, la música, la literatura y sus posibles interconexiones e intercambios.

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The Happy End of Franz Kafka’s “Amerika”, una obra de arte de Martin Kippenberger

En el corazón de “K” se encuentra la obra de Martin Kippenberger, The Happy End of Franz Kafka’s “Amerika” (1994), vista en la planta baja del Podio y nunca antes exhibida en Italia. Basada en la novela América publicada en 1927, la obra reimagina una sección del libro cuando el protagonista Karl Rossman, después de haber viajado por América, solicita un trabajo en “el mayor teatro del mundo”. El artista alemán Martin Kippenberger (1953-1997) exploró la utopía ficticia del empleo universal, adaptando la idea de Kafka del trabajo comunal en una obra de arte.

Según el académico alemán Wilhelm Emrich, América es “una de las exposiciones poéticas más clarividentes de la sociedad industrial moderna que existen en la literatura mundial”. En ella, el mecanismo económico y psicológico oculto de esta sociedad y sus consecuencias satánicas se ponen al descubierto sin piedad”. El joven migrante Karl Rossmann, protagonista de América busca el éxito profesional, empatía y sentido de la justicia a la par que enfrenta un mundo de explotación, competencia y deshumanización, lejos de la representación ideal de EE.UU como “tierra de las oportunidades” y “tierra de los libres”.

Kafka nunca completó la novela, ya que abandonó la escritura más de diez años antes de que se publicara póstumamente en 1927, y Kippenberger afirmó que nunca terminó de leerla, escuchando la otra parte en palabras de un amigo. El estado inacabado del libro deja abierta la posibilidad, inusual en la ficción de Kafka, de un “final feliz”.

Kippenberger describió el final feliz de la “Amerika” de Franz Kafka como “un circo en la ciudad, que busca emplear manos confiables, ayudantes, creadores, gente segura de sí misma y similares”. “Fuera de la carpa de circo, en mi imaginación habría mesas y sillas preparadas para las entrevistas de trabajo” y añadió que “se supone que los espectadores deben imaginar las conversaciones que tendrían lugar en las mesas”.

La obra reúne una amplia gama de objetos y muebles, como varias mesas y sillas vintage, y elementos de exposiciones anteriores de Kippenberger, todo para crear un campo de fútbol para realizar entrevistas masivas. Esta obra de arte extremadamente compleja, expuesta por primera vez en el Museo Bojimans van Beuningen de Rotterdam en 1994, puede hacer referencia a la competencia entre los artistas y las dinámicas de la comunidad artística, pero también refleja la creencia del artista en la importancia de las relaciones y los diálogos que sugiere su formato de entrevista.

“The Trial”, una película de Orson Welles

El segundo elemento de la trilogía es la película de Orson Welles, The Trial (1962), basada en el libro de Kafka del mismo nombre y que se proyectará en el Cine de la Fondazione Prada. Orson Welles (1915-1985) escribió y realizó una película dramática de comedia negra onírica, considerada por la crítica especializada como una de sus obras maestras por su diseño escénico y cinematográfico. Anthony Perkins interpreta a Josef K., un burócrata acusado de un crimen nunca especificado. Jeanne Moreau, Romy Schneider y Elsa Martinelli interpretan mujeres que participan de diversas maneras en el juicio y la vida de Josef. Welles interpreta al abogado de Josef y el principal antagonista de la película.

La combinación de Kafka y Welles fue definida por los críticos de cine como una “alianza sorprendente”. La recepción de la película fue muy variada. Cuando la película estrenó en Alemania en 1963, el periodista Karl Korn escribió: “La demostración más convincente de la simpatía de Orson Welles por Kafka es que se distancia de todos los errores cometidos en la literatura de Kafka. La película es un arsenal de imágenes que se eleva por encima de la locura de todas las tesis de la literatura secundaria. Se puede entender y captar puramente a través de sus imágenes”.

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Franz Kafka The Castle, un álbum de Tangerine Dream

“K” se completa con el álbum Franz Kafka The Castle (2013) de Tangerine Dream para ser reproducido constantemente la Cisterna. Este espacio de exposición cerrado se transformará en un ambiente evocador y cómodo, en el que los visitantes podrán pasar el rato y escuchar la música de la banda alemana de música electrónica fundada por Edgar Forese (1944-2015) en 1967.

Franz Kafka The Castle es la historia de K, que afirma ser un topógrafo, que llega a un misterioso pueblo, dominado por una misteriosa fortaleza. Todos sus intentos de ejercer su profesión y de hablar con su supuesto empleador en el castillo están condenados al fracaso. El lector se ve obligado a enfrentarse en una serie de frustraciones, y en particular a la inútil lucha de K por el reconocimiento y el respeto y un viaje interminable descrito por Kafka como la “historia mundial de su alma”.

En su extensa nota final, Edgar Forese afirma: “Aunque Kafka no fue capaz de terminar su último trabajo, The Castle no lo necesitaba; ha dicho todo lo que había que decir… Es imposible transformar The Castle en música. Por eso nunca será más que un intento incompleto y aburrido”. Según Udo Kittlemann, Tangerine Dream transformó The Castle en una “composición electrónica profundamente emotiva, controlada por una máquina, que se acerca mucho más a la vida del alma, a todo lo mágico y cósmico de nuestras vidas que lo que comúnmente muestra nuestro mundo cotidiano con sus contradictorias promesas de realidad, lo cual es audaz y valiente”.

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