Selina se ha convertido en sinónimo de buenos momentos, estadías con amigos y recuerdos inolvidables; pero, ¿de dónde viene este concepto y por qué se ha convertido en uno de nuestros mejores aliados para conocer el mundo? Hoy les contamos.

 

Era el 2015 cuando Playa Venao, en el pequeño pueblo de Pedasí en Panamá vio nacer el primer Selina. Rafael Museri y Daniel Rudasevski eran las mentes maestras detrás de esta idea. Los amigos, quienes habían pasado los últimos años viajando por el mundo y conociendo un sin fin de lugares, se habían hecho al sueño de cambiar la forma en la que se daba la hotelería y buscaban generar espacios en donde se pudiese construir comunidad con los viajeros que llegaban. 

Selina Playa Venao probó que el modelo era un éxito y fue así como comenzó la expansión en toda América, Europa y pronto Asia. Hoy en día,  Selina está en más de 13 países con locaciones que van desde Argentina, Costa Rica, México, Perú, Portugal, Grecia, Brasil y Reino Unido por mencionar algunas. 

Pero más allá de un hotel en donde quedarse, Selina busca que sus huéspedes puedan conectar con los demás.

La experiencia de Selina se centra en la programación que se le ofrece a los huéspedes que es cuidadosamente curada por el “Experience Manager” esta persona es la encargada de entender la locación, su comunidad y los viajeros que visitan la propiedad para brindar la mejor experiencia que va desde actividades de wellness, la música que se oye en las áreas comunes y las actividades de responsabilidad social a la que los huéspedes se pueden unir y así apoyar a la comunidad local en la promoción del arte, la cultura, el cuidado del medio ambiente, entre otros. 

Desde compartir el talento propio enseñando idiomas a los locales, mejorando la infraestructura de la comunidad o hasta dando clases de artesanías, surf o yoga, los visitantes pueden conectar con las comunidades dando un poco de su tiempo y talentos para mejorar el entorno. A través de actividades de reforestación, limpieza de playas o ciudades e inclusive clases de educación medioambiental también buscan con el programa educar a las generaciones para un futuro mejor.  

Hace unos días el equipo de BLANK tuvo el gusto de visitar Selina Manuel Antonio. Además de poder disfrutar de las increíbles vistas y la jungla siempre verde, pudimos participar de su programa de limpieza de playas, donde todos destinamos una mañana a aportar un ratito de nuestro tiempo para mejorar el increíble país que nos alberga. 

Selina definitivamente es mucho más que un lugar para quedarse, es una puerta abierta a conectar con la comunidad y devolver un poco a la tierra y culturas que tanto nos han dado. Para nosotros es nuestro aliado cuando viajamos porque nos permite conocer, vivir las experiencias y dejar nuestro granito de arena para un futuro mejor. ¡Lo único que nos cuesta al final es decidir a dónde iremos luego!

Para conocer más de Selina, sus proyectos y locaciones pueden visitar el sitio web selina.com

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