El pasado miércoles Netflix realizó el lanzamiento de la muy anticipada película documental sobre Beyoncé y su participación en el festival musical Coachella el año 2018.

Redacción: Esteban G Villanueva
@estebangvillanueva

Además de presentar a los espectadores con increíbles visuales y coreografías de otro nivel, el largometraje permitía ver los lados más reales, humanos y sensibles de lo que implicó que se llegara a dar una presentación de tal nivel ante los miles de asistentes.

Ahora, Queen B decidió no sólo dar una presentación memorable sino que buscó hacer algo más y llevar su impacto a otro nivel, ella buscó dejar una marca. Beyoncé Knowles-Carter es conocida por empoderar y por impactar vidas de muchos y muchas desde hace más de 20 años, cuando comenzó su carrera. Esta ocasión no fue la excepción, por primera vez una mujer afrodescendiente era el acto principal de Coachella y ella decidió hacerlo valer.

El documental, que se presenta como una oda al feminismo y al empoderamiento, permite ver como ella toma como estandarte la representación de sus personas, de sus hermanos y hermanas afrodescendientes. Ella decide tomar su espacio en la tarima y llevar su cultura y su historia al festival y lo hace a través de más de 200 personas que presentaban talentos únicos, icónicos y especiales. Donde no todos hacían lo mismo, cada quien, ya sea que bailara, tocara o cantara podía expresar su verdadero talento y pasión.

Finalmente, cierra el filme la frase “En cada una de nosotras una mujer o niña puede ver un reflejo de sí misma, de su valor, límites y potencial. La juventud necesita ver la grandeza reflejada en nuestros ojos. Vayan por ella. Háganles saber que somos reales“.

Apliquemos ese consejo a nuestras vidas, vayamos por la grandeza, al final del día, Queen B sabe lo que dice.

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