La propuesta de la diseñadora mexicana viene desde una nueva sensualidad, una que empodera y nos invita a experimentar la libertad.

 Por Marjorie Espinal. Fotos: VIRIDIANA

Iba de negro, desde las botas hasta el sombrero. Sin gota de maquillaje pero portando una sonrisa hermosa que lo iluminaba todo, y la elegancia exótica de quienes han vivido mucho, mi favorita de todas las elegancias.

Así conocí a Marika Vera, camino a una fiesta en la colonia Juárez, en la vibrante Ciudad de México. Desde que empezamos a conversar me cautivó su macro visión de todo, de la industria, la estética, la vida.

Desde que llegué a México estuve fascinada con su marca homónima de lencería, pero no había tenido el gusto de compartir con la mente creadora de lo que hoy es todo un movimiento de empoderamiento femenino. El 2019 fue un año revelador para la mujer detrás de la diseñadora, Marika venció un cáncer de seno, sin dejar de crear constantemente.

En octubre, con el lanzamiento de Be Fearless, nos dio una lección de fortaleza memorable. No queda duda de que el 2020 es un año para cuestionarse propósitos de vida y seguir creciendo, como lo prueba la diseñadora, con la apertura de una segunda flagship store en la Ciudad de México. Con ella conversé, para BLANK.

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¿Qué querías expresar con tu marca? ¿Y por qué lencería?

Lencería porque en Londres tuve mi despertar sexual y en mi grupo de amigas había una tendencia a usar lencería linda, suspenders y medias, un look más pin up, que va muy bien con el invierno y es muy divertido; las veía seguido y jugábamos a vestirnos para salir en Shoreditch, que en ese momento se respiraba una mezcla entre un look 80’s extremo o un movimiento de moda inspirado en la música Indie Rock.

Yo creo que mis amigas fueron una poderosa influencia, también mi novio de aquella época, que me regaló mi primer dildo y mi primer vibrador, también me daba libros de erotismo y feminismo, era muy único y especial.

¿Cómo influyó tu sentido de la estética el tiempo que viviste y estudiaste en Londres?

Pues fue una época de mucha apertura y experimentación, de verdad el look más raro era el más cool, no había límites, la moda en la calle tampoco significaba dinero más bien ingenio, mucho vintage. Una cultura muy street y rockera.

Estudiar en Londres me permitió experimentar con la cultura de la moda y la escuela me permitió aterrizarme y definirme ya de una manera más seria y contenida, donde jugaban el diseño, la innovación y la calidad.

En este momento tan importante para el empoderamiento femenino, ¿Cómo consideras que ha evolucionado nuestro poder de seducción?

Creo que cuando hablamos del empoderamiento femenino que está pasando, se habla más de igualdad en oportunidades, igualdad en salarios, detener las injusticias, se refiere a unirnos como mujeres para alzar la voz. En la actualidad de México, vivimos un grave problema de femicidios y violencia contra la libertad de la mujer, no podemos quedarnos calladas.

La seducción creo que tiene que ver más con el desarrollo de nuestro lado femenino, con algo más íntimo, reconectar con nuestro lado más sutil. Creo que en la actualidad, donde hay muchas mujeres en el trabajo, muchas mujeres en movimiento, se nos olvida conectar con ese lado femenino de la seducción.

Definitivamente sí hay más cultura de la lencería y más apertura sexual, pero aún se habla poco del tema, a mi parecer. También creo que inclusive cuando se habla de seducción llevada a un encuentro sexual, cuya intención es fomentar el foreplay, el resultado pues sí depende mucho de la cultura sexual, calidad e interés que pueda tener uno, sin importar el género en el nutrimiento de una cultura sexual personal.

Es como tener un trabajo, es muy fácil olvidarnos de esta parte que en realidad nos conecta con nuestro ser, con nuestra sensibilidad, con nuestras hormonas, con nuestro cuerpo y que tiene beneficios muy importantes para la salud.

¿Qué significa para ti la palabra libertad y cómo aplicas ese término a tu vida?

Es muy difícil, voy a terapia para entender este tema porque a veces libertad puede estar ligada a una falta de compromiso, también uno puede ser muy libre pero en realidad dependemos los unos de los otros, no somos individuos, aislados vivimos en sociedad.

Para mí, libertad significa tener tiempo, no tener un horario de llegada a mi oficina aunque esté trabajando desde casa. Me doy mis tiempos para comer y para ejercitarme, libertad es estar más consciente de que somos un todo, en lo físico y en lo espiritual. También libertad significó rodearme de gente clave y ahora significa poder delegar y soltar, confiar más en estas personas.

Y por último, este año mi meta es meter todos los procesos de la empresa en un sistema operativo, usar la tecnología para ganar tiempo y poder supervisar rendimientos con base en números, eso es libertad, crecer para contratar un CEO y poder enfocarme en mi lado creativo.

En tu presentación más reciente nos invitas a ser fearless y propones borrar los límites entre ser femenina y masculina. Háblanos de esta propuesta y de dónde viene.

Siempre juego con la dualidad entre lo femenino y lo masculino, eso siempre ha sido algo que me llama al diseñar. Be Fearless habla más de un movimiento que invita a las mujeres a tocarse de manera regular, para poder prevenir un cáncer de mama: 1 de cada 8 mujeres tendrán un cáncer de mama a lo largo de su vida, es una llamada a despertar la cultura de la autoexploración y así encontrar un cáncer a tiempo.

Además, a través de la venta de playeras y sudaderas, hacemos una donación a la Fundación Cima, que apoya a mujeres de bajos recursos y les proporciona apoyo emocional cuando enfrentan este tipo de enfermedades. Yo estoy recuperada de un cáncer de mamá triple negativo, tuve que tener una mastectomía completa de mi seno derecho, y reconstrucción mamaria. Tomé 16 sesiones de quimioterapia, es un tratamiento fuerte es una enfermedad que impacta.

Desde afuera, parece que el 2019 fue un año que te retó y que lograste vencer, pero ¿cómo fue realmente este año para ti y cómo te transformó?

El impacto fue tan fuerte que creo aún estoy en transformación, estoy tocada, digamos que mi cuerpo me dio señales de alerta y queda en mí trabajar más en mi amor propio y no olvidarme que no soy solo mente, estar más alerta de mi ego, debo trabajar en mejorar mi comunicación, tener más tacto con las personas, trabajar la empatía, tener más paciencia, en eso estoy trabajando. Cuidar mis pensamientos negativos, detenerlos, cambiarlos a positivos. Dejar de criticarme y ser dura conmigo misma.

¿Cómo te proyectas al futuro?

Marika es un proyecto en fase de echar raíces, requiere mucho de mi persona, estoy trabajando en encontrar la plenitud dentro de este proyecto, que es una parte de mi vida; entender bien dónde estoy yo dentro de esta locura y dónde está mi verdadera felicidad.

A futuro, pues seguir con la marca, igual irme a vivir fuera de la ciudad, a la playa o a un lugar más tranquilo, con más naturaleza.

Para terminar, descríbenos a Marika Vera en solo tres palabras.

Sensualidad, elegancia y sexualidad positiva.

IG: @marikavera