“Quiero que actúes como lo harías en una crisis. Quiero que actúes como si nuestra casa estuviera en llamas.Porque lo está”. Estas palabras de Greta Thunberg, activista adolescente nominada al Premio Nobel, ayudaron a impulsar a 1,4 millones de personas a salir a las calles a principios de abril para participar en las huelgas escolares mundiales por la acción climática. Y si bien el mensaje de Thunberg sobre el medio ambiente fue alarmante, el supuesto subyacente fue que hay una verdadera esperanza para abordar el cambio climático.

Por Whitney Bauck. Fashionista.com

Muy a pesar de que los seres humanos hemos hecho un desastre del planeta, surge una nueva esperanza. Para muchos expertos, una manera innovadora de pensar es la implementación de la agricultura regenerativa, la cual ofrece razones concretas para volvernos optimistas.

“La agricultura realmente representa la mejor oportunidad que tenemos para mitigar y poner fin a la crisis climática”, dice Rose Marcario, CEO de Patagonia en la Federación Nacional de Minoristas en enero de este año. “La ciencia dice que si convertimos toda la agricultura industrializada a prácticas regenerativas y orgánicas, podríamos eliminar todo el carbono del mundo”.

La promesa de que las prácticas agrícolas regenerativas podrían revertir el cambio climático es asombrosa y hay datos que lo respaldan, como resultado empresas pioneras como Patagonia, Kering y Prana están invirtiendo en ello.

De hecho, están tan convencidos de su potencial para un impacto que cambiará el mundo que no es difícil imaginar que la agricultura regenerativa se vuelva tan bulliciosa en el futuro como lo es ahora la economía circular.

“Esto es algo que podría crear y creará el futuro de la sostenibilidad “, afirma la directora de sostenibilidad de Prana, Rachel Lincoln, entonces, ¿qué es exactamente la agricultura regenerativa y cómo se va a cumplir con las afirmaciones masivas que se están haciendo al respecto? Aquí, desglosamos todo lo que necesitas saber.

¿QUIÉN LO ESTÁ HACIENDO?

La agricultura regenerativa ha visto su tracción más significativa en el espacio de los alimentos naturales, pero las marcas de moda también están haciendo incursiones serias. En diciembre, Kering anunció una asociación con Savory Institute , una ONG dedicada al apoyo de la gestión holística de la tierra y las prácticas regenerativas. El objetivo de la asociación es ayudar a identificar y desarrollar una red de granjas que Kering puede usar para obtener cuero y fibras como cachemira, lana y algodón.

“Dos tercios del impacto ambiental tienen lugar al comienzo de la cadena de suministro en el nivel de materia prima”, explica Vallejo por teléfono. “Sabíamos que si queríamos ser eficientes para reducir nuestro impacto ambiental, teníamos que actuar en eso”.

El alcance global y el enfoque científico de Savory para la recopilación de datos lo convirtieron en un socio atractivo para Kering, que busca reducir su impacto ambiental en un 40 por ciento para 2025 y necesita formas concretas para monitorear su progreso.

Patagonia y Prana son otras dos etiquetas que tienen piel en el juego de la agricultura regenerativa. Ambos son aliados de la Alianza Orgánica Regenerativa, la organización encabezada por Whitlow que está tratando de crear una Certificación Orgánica Regenerativa como un estándar para lo que realmente significa la agricultura regenerativa.

Rose Marcario, de Patagonia, también está en el consejo de ROA, y su marca está trabajando actualmente en dos proyectos piloto en la India para convertir las granjas de algodón orgánico existentes en otras totalmente regenerativas.

ENTONCES, ¿QUÉ ES LA AGRICULTURA REGENERATIVA?

Si bien mucha de la conversación sobre el medio ambiente depende de la idea de sostenibilidad, es decir, mantener el estado actual del planeta y cuidando de no degradarlo, la agricultura regenerativa asume que algunas cosas ya han sido dañadas y que deben volver a construirse.

La agricultura regenerativa aplica esa idea específicamente a la salud del suelo. Según la organización sin fines de lucro Regeneration International , el término se refiere a “prácticas agrícolas y de pastoreo que revierten el cambio climático mediante la reconstrucción de la materia orgánica del suelo y la restauración de la biodiversidad del suelo degradado”.

El suelo verdaderamente sano está lleno de microorganismos vivos como hongos, bacterias y protozoos. Elizabeth Whitlow, directora ejecutiva de la Alianza Orgánica Regenerativa , compara estos con los probióticos en el intestino humano. Al igual que necesitamos buenas bacterias para que nuestro sistema digestivo funcione sin problemas, el suelo necesita una comunidad de microorganismos que lo ayuden a cultivar plantas saludables, a secuestrar carbono y absorber el agua adecuadamente. Si bien algunos tipos de agricultura destruyen estas formas de vida microscópicas, la agricultura regenerativa ayuda a reconstruirlas en el ecosistema.

La Vicepresidenta de Responsabilidad Social y Ambiental de Patagonia, Cara Chacón, considera que la agricultura regenerativa se da esencialmente a partir de las bases establecidas por la agricultura orgánica y se lleva al siguiente nivel representando el “santo grial de la responsabilidad agrícola”, que abarca las mejores prácticas para la agricultura que benefician el suelo, las plantas y los animales que se cultivan, las personas que realizan la agricultura y las que utilizan los productos finales del agricultor.

¿CÓMO SE PRACTICA?

Las prácticas involucradas en la agricultura regenerativa pueden ser de gran alcance y en parte dependen del tipo de granja en cuestión. Según Whitlow, podrían incluir el uso de compost en lugar de fertilizantes sintéticos, plantar cortavientos (hileras de árboles en el borde de un campo que lo protegen del viento y así evitar la erosión del suelo), evitar el uso de pesticidas sintéticos, rotar cultivos (cultivar diferentes tipos de cultivos en la misma parcela en diferentes estaciones para optimizar los nutrientes en el suelo), cultivos intercalados (cultivar dos o más cultivos en el mismo espacio al mismo tiempo, como por ejemplo plantar cultivos alimenticios entre hileras de algodón) y emplear un enfoque de no labranza o baja labranza (sembrando semillas sin desenterrar el suelo).
Estas prácticas tienen una variedad de beneficios, desde reducir la erosión del suelo hasta hacer que las plantas sean más resistentes a las plagas y hacer que los cultivos alimenticios sean más densos en nutrientes.

Según la Directora de los Programas de Sostenibilidad de Kering, Géraldine Vallejo, también producen fibras y pieles de mayor calidad, lo que es una clara ventaja para los productores de lujo. Además de secuestrar carbono, las tierras de cultivo regenerativo pueden ayudar a combatir otros efectos secundarios del cambio climático, como las inundaciones, al hacer que las tierras sean capaces de absorber más agua.

“Hay áreas donde se puede ver una granja regenerativa justo al lado de una granja convencional y la granja convencional tiene corrientes de agua fangosa saliendo de ella, y la granja regenerativa simplemente la está absorbiendo como una esponja gigante”, explica Whitlow.

De hecho, el suelo de una granja regenerativa puede llegar llegar a absorber hasta 8 veces más agua que una granja regular. Este es el tipo de acciones que verdaderamente pueden llegar a generar grandes cambios, la pregunta no es si debemos hacerlo sino cómo y cuándo empezamos.