Todos conocemos la tristeza. Es parte de nuestras emociones primarias y se va desarrollando mientras crecemos. La tristeza es como una tía que nos acompaña y cuida en momentos en los que debemos dejar ir, en los que perdemos algo o hay dolor en el interior.

Aprendemos de ella y evolucionamos por ella

Durante el transitar por la vida, vamos perdiendo muchas cosas, personas, situaciones, ilusiones y las tristezas se van acumulando. Las guardamos como un video viejo en algún lugar de nuestro cerebro, modificando la imagen que tenemos de nosotros mismos y de la realidad, hasta llegar a cambiar nuestro cuerpo. Generando así Depresión.

La depresión se caracteriza por un estado de ánimo decaído, sentimientos de tristeza, falta de motivación por las actividades que antes disfrutaba. Además hay alteraciones del sueño; la persona se siente fatigada la mayor parte del día, aparecen sentimientos de culpa y pensamientos de inutilidad excesiva, es difícil concentrarse o tomar decisiones, hay un enlentecimiento en su actividad y habla; y en muchos casos pueden aparecer pensamientos de muerte o suicidas. Estos síntomas se deben presentar por más de dos semanas de forma consecutiva.

Generalmente cuando una persona se siente deprimida, no puede cuidar de sí ni de los demás, es una total falta de luz en su alma. Cuando llegamos a este punto, la noche oscura del alma, es cuando se requiere intervención urgente de un terapeuta.

Poco a poco el terapeuta acompañará a la persona a retomar su camino. Existen distintas posturas para hacer esto, hoy hablaremos del acompañamiento psicológico con terapia floral. Quiero aclarar que esto no remplaza en ningún momento la medicación psiquiátrica ni otro tipo de intervención psicológica. Es solo mi postura y mi experiencia.

La terapia floral considera que la enfermedad no es de origen material, es decir, no nos enfermamos de depresión porque algo este mal en mi cerebro. Nos enferma un defecto y este defecto va modificando mi forma de pensar, de sentir, mi relación con el mundo espiritual y finalmente se hace materia en mi cerebro, provocando un desequilibrio bioquímico crónico. Por lo tanto no se ataca el desequilibrio, se trata el defecto que produjo dicha enfermedad.

La enfermedad entonces se convierte en una aliada que nos ayuda a ver lo que no estamos pudiendo resolver. La enfermedad nos invita a entrar en contacto profundo con el alma. Por esto no es un mal a suprimir, sino un beneficio a comprender.

Si se siente deprimido, busque ayuda. Si ya tiene ayuda, pregúntese:

1.Que partes de mi vida están careciendo de luz en este momento?

2. Si la depresión fuera una persona amorosa que me va a dar un consejo, ¿qué me diría?

El camino de recuperación es lento, pero seguro. La depresión es reversible, es una transformación en mi estilo de vida, es tomar un nuevo camino en donde el aprender a soltar es una parte muy importante de éste.

Las esencias florales, te acompañan en este proceso y llevan luz donde no la hay, alegría donde el desanimo gano terreno y fe, mucha fe en que recuperar la salud es posible. Somos hijos de la creación, somos uno con el todo, por lo tanto todo es posible.

Por Penélope Bayona Ossa
Terapeuta floral y psicóloga
Tel: 7008-9735 / 22811690
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