La reciente legalización del consumo recreativo de marihuana en los Estados Unidos y Canadá lanza ilusiones financieras, sin que todavía haya pruebas suficientes sobre su impacto real en la economía.

Por Arturo Pardo V.

El panorama comercial se agita con la legalización de la compra y venta de la marihuana, así se ha evidenciado en Canadá y en Estados Unidos, donde el consumo está despenalizado en diez de los estados, incluyendo Washington DC. El panorama se ve bien en el presente, el futuro, no obstante, sigue siendo una incógnita.

En octubre del año pasado Canadá se convirtió en el segundo país del mundo en dar este paso. Solo se le adelantó Uruguay, que quedará en la historia como el primero en tomar la decisión. El liberal Justin Trudeau firmó con entusiasmo el acuerdo Bill C-45, popularmente conocido como Cannabis Act. Anunció que, además de traer empleos, se regularía la calidad del producto, se daría un mayor control y le daría un buen jab al mercado negro. Dejó ver que este podría ser el inicio de una era de bonanza y no solo para los consumidores, sino también para el mercado.

La euforia antes del Cannabis Act hizo que las acciones de marihuana se dispararan. A las pocas semanas de la decisión, los pedidos para las tiendas más grandes de ciudades como Ontario y Quebec superaban los 100.000 semanales, a veces haciéndole imposible a los proveedores satisfacer la demanda.

Con la legalización, se abrió el acceso bancario para los vendedores. A la vez aparecieron patrocinios para la industria canábica y la investigación médica. Los servidores financieros Cowen calculan que, para el 2025, esperan que haya generado $10.000 millones en ventas y otros $2.000 millones de dólares en cannabis de uso médico. Otros son más esperanzadores y calculan que la cifra total será de $35.000 millones, asegurando que la industria canábica es económicamente equivalente a la industria local de la cerveza.

Con la legalización expansiva, ha venido también la ampliación de la oferta de opciones en las que se usa la marihuana, como parte del boom también está la popularidad de su uso en bebidas… sin alcohol, eso sí.
Grandes corporaciones como Constellation Brands (dueña actual de Corona) y la destilería Molson Coors están dando pasos serios con productos canábicos. Otras empresas de renombre internacional se codean con la idea de agregarla en alguna de sus bebidas. Coca Cola es una de ellas, que ha mostrado evidencias de que podría hacer infusiones de cannabidiol, una de los centenares de moléculas presentes en las plantas de marihuana. Su contenido de THC es menor de 0.1%
De hacerlo, sería en una alianza con Aurora Cannabis Inc. Se especula que otras marcas como PepsiCo. también considere incursionar en este tipo de opciones para sus bebidas energizantes. Curiosamente cuando se dio la legalización en Canadá, subieron las acciones de las compañías que dieron la noticia de su eventual inversión en este mercado.

Una práctica contagiosa

Tras la firma de Trudeau, los ojos de otras economías de países desarrollados se voltearon hacia Canadá, atentos a una eventual caída estrepitosa o, quién sabe, más bien un salto alto. Al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, persiste la ilegalidad a nivel federal, donde nada ha cambiado a como cuando se prohibió la venta, cultivo y consumo, hace unos 80 años, solamente que cada estado pone las reglas del juego.

No obstante, en general, los oferentes de marihuana todavía ven su existencia a palitos cuando intentan acceder al sistema bancario, se les dificulta obtener créditos y no pueden ingresar al intercambio en el stock neoyorquino o a Nasdaq.

A pesar de algunas trabas, hay espacio para la rentabilidad. Por ejemplo, en todo Colorado, hay más dispensarios de marihuana que Starbucks y McDonald´s juntos.

Pueblo County es quizá el mejor caso de los atractivos económicos que podrían venir con la legalización a nivel país. Un estudio de Colorado State University evidenció que los impuestos y la regulación del canabis han contribuido con más de $35 millones a la economía local.

En Pueblo, el Departamento de Ingresos de Colorado ha distribuido $40 millones anuales recaudados en impuestos a programas de construcción de escuelas pública y campañas de salud pública. Los empleos generados por esta industria van en varias gavetas: propietarios, colaboradores en puntos de venta, en la distribución y empaque, así como en el cultivo.
La firma de análisis canábico New Frontier asegura que la legalización de la marihuana a nivel nacional podría generarle a Estados Unidos 654.000 empleos nuevos casi de manera inmediata, y un millón para el 2025, así como $105.6 miles de millones, contemplando un impuesto de, por lo menos, un 15% en las ventas.

Pero no todo esto parece ser miel sobre hojuelas, o bueno, sobre porros. El Washington Post compartió datos menos optimistas sobre el posible comportamiento de la venta de la marihuana tras la legalización en Estados Unidos, con el precio de la venta cayendo estrepitosamente, con consecuencias dolorosas en el mercado y en la recaudación fiscal.

Los opositores al consumo recreativo también aseguran que la cantidad de empleos generados por la industria canábica, será menor a la de los trabajos que se traerá abajo, por ejemplo, aquellos empleos cuyos trabajadores no pasen pruebas de dopaje o quienes tengan afectaciones sicológicas por su consumo. ¿Será?

Por el hecho de que no se puede asegurar con certeza cuál será el comportamiento de los números de la legalización a mediano plazo, aun quedan muchas interrogantes.

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