La moda forma parte de la historia de Costa Rica y hoy busca convertirse en una industria con proyección internacional, a partir de la creación de prendas con consciencia social y natural.

Por Juan Rojas Alpízar. Fotos: Archivo MBFWSJ.

“La única constante es el cambio” afirmación tan cierta como antigua que hizo Heráclito, filósofo nacido en el año 480 a.C. a quien le encantaba destacar que el mundo se transforma todos los días. Sin embargo, este célebre nunca mencionó que el carácter del cambio es relativo a la fuerza que lo genera, es decir que entre mayor es un impulso, mayor es una transformación. Pero, ¿qué tiene que ver ello con la moda en Costa Rica? Básicamente la razón por la que hoy buscamos consolidar una industria a partir de la unión.

La moda en Costa Rica está presente desde siglos atrás, y aunque podría ser señalada por algunas personas como superficial, forma parte de la esencia de todo el país. Y no se trata del qué vestimos todos los días, sino que tal y como señala Lucía Arce, historiadora del Teatro Nacional, a lo largo de la historia la forma de vestir ha fungido como “mecanismo regulador, que parte de criterios subjetivos y colectivos, pero que cumple un papel fundamental de identidad”.

Basta con regresar a 1821, cuando y tras la noticia de independencia, las mujeres que vestían fustanes sintieron un deseo empedernido por lucir el mejor estilo de París, con pesados miriñaques de hueso de ballena e incómodos corsés; looks financiados por los esposos en busca de ser vistos como ricos y poderosos. Y con la primera tendencia llegaron las demás, entre ellas los sombreros que coronaron durante la apertura del Teatro Nacional (1897), posteriormente y con la 1era Guerra Mundial -además de la revolución femenina aprovechada por famosas diseñadoras como Gabrielle “Coco” Chanel-, se cambiaron los cánones de belleza. Cabello corto (1920-1930), pantalón (1940-50), look hippie (1960-1970), hombreras y minifalda (1980-1990), look casual con jeans (1990)… Eventos y movimientos globales que generaron cambios de forma constante en la forma de vestir, los cuales y en busca de estar a la moda fueron adoptados y lucidos en nuestro pequeño país.

Pero ¿por qué es importante saber de esto al hablar de la moda nacional? Simplemente porque, aunque el tiempo ha pasado y la forma de vernos ha cambiado, intacta se mantiene la premisa que el vestir es una forma de resaltar nuestra identidad, decirle a los demás quienes somos y qué queremos. Y es que, de la mano de estas transformaciones sociales, la moda encontró su canal de comercialización en los medios de comunicación y entretenimiento, quienes por décadas han convertido al público costarricense en espectadores y consumidores.

Así que tomando en cuenta que Costa Rica siempre ha sido un país con moda en el ADN y que la única constante es el cambio, no es de extrañar que llegara el momento en materia de moda para pensar como industria, desacelerando el consumo internacional para apostar por la creación y el talento nacional. Si bien, los esfuerzos se han dado desde la década de los ochenta con el surgimiento de academias de modelos y medios como revista Perfil, la explosión de talento de la que hoy somos parte, tomó la escena llegando al 2010.

Uno de los primeros pasos fue marcado por las agencias de modelos, la creación de Independent Model Management (IMM), de la mano de Ekaterina Sánchez y Natasha Fleming que el modelaje ha roto estigmas existentes sobre la carrera en Costa Rica. “Empezamos como un grupo de modelos que querían saber de castings y trabajar juntas para recibir un mejor pago por los proyectos que nos encontrábamos haciendo. Fue tan buena la aceptación por parte de las marcas y clientes que decidimos formalizar como una agencia” destaca Ekaterina Sánchez, directora de IMM.

Actualmente, el talento de Independent Model Management forma parte de reconocidas pasarelas como el New York Fashion Week y el Mercedes-Benz Fashion Week de Guatemala, El Salvador y Costa Rica; además cuenta representación por parte de importantes agencias internacionales como Elite Model Management NY, Major Paris y Models1 Londres, lo que le ha llevado a protagonizar campañas para Calzedonia, Forever21 Worlwide, Sony, Nike y Adidas. Pero este trabajo no ha sido sencillo, tal como relata Ekaterina “durante este tiempo hemos educado a clientes y modelos. No solo se trata de protagonizar una portada o una campaña, sino de saber cómo hacer del modelaje una carrera; visión que nos ha llevado como IMM a marcar los parámetros de la región en cuanto a modelaje”.

La conformación de IMM como agencia de modelos con proyección internacional, sumado al nacimiento de proyectos digitales dedicados a informar sobre el acontecer en la escena del arte y diseño costarricense, hizo girar las miradas y develar -para un nuevo segmento de la población- el proceso que desde tiempo atrás se encontraba realizando la Creativa: Universidad y Colegio Universitario. Y es que este centro educativo posee casi 21 años en el país, impartiendo la carrera de diseño de modas, tal como comenta Giselle Meléndez -una de las cabezas detrás de la institución-, ella siempre quiso estudiar modas y encontró en este proyecto la posibilidad de atender su deseo y el de muchas otras costarricenses.

“La primera directora de la carrera fue una chica graduada en modas proveniente de Israel. Posteriormente Paula Barrionuevo que estudió en Italia, María Eugenia Varela que hizo su carrera en Israel y España, Nancy Pastelín con gran experiencia en México y Londres; hasta hoy que la gran responsabilidad la lleva Rob Chamaeleo” destaca Giselle, quien además afirma que para la Creativa es un pilar contar con profesionales dedicados a la enseñanza y crecimiento de sus estudiantes. “Nuestro primer desfile fue bastante pequeñito, y de hecho lo hicimos alrededor de la piscina de la casa de una de nuestras estudiantes, que luego se convirtió en una de nuestras modelos: Bárbara Rodríguez. En cuanto a las modelos, no eran modelos… eran las tías, primas y amigas de nuestras estudiantes” continúa Giselle al recordar el inicio de la pasarela anual de la Universidad, uno de los shows de moda más importante en Costa Rica.

¡Modelos, medios digitales y diseñadores! El background de la escena comenzó a tener mayor protagonismo dentro de los sueños y aspiraciones del público costarricense. Con ello, la concepción de que podemos crear y generar la moda que queremos consumir cobró forma, después de todo y como señala María Rosa Noda en su libro “Una nueva moda”, la moda responde directamente al contexto en que se desarrolla, y en este caso al de un país que desde siglos atrás la posee como parte de su ADN. Esfuerzos independientes que cobraban sentido en conjunto y que motivó a que en el 2013 surgiera una plataforma capaz de englobarlos a todos, y potenciar el desarrollo de la moda costarricense en la región: el Mercedes-Benz Fashion Week San José (MBFWSJ).

De la mano de Leonora Jiménez -quien para el 2010 ya se perfilaba como modelo de carrera internacional y empresaria- este magno evento no solo se consolidó como la mayor ventana de exposición de moda en Costa Rica, sino también como la primera propuesta de este tipo en la región, seguida por el homónimo en El Salvador (2014) y en Guatemala (2015). Por su pasarela han desfilado un sinnúmero de diseñadores nacionales e internacionales, talento que evoca a los sueños y cuyo desarrollo sumerge a los espectadores en un aura de lujo y creatividad; ello junto a modelos nacionales y un gran equipo de maquillistas y hair stylist… combinación 100% costarricense con la que se reafirma la calidad y proyección del talento nacional.

Así mismo, el Mercedes-Benz Fashion Week -tanto con su edición San José como Guanacaste- apuesta por la excelencia, evolucionando la puesta en escena y conceptualización del espacio, edición tras edición. Mientras en el 2013 el desfile tomó como escenario una carpa colocada en el parqueo del Real InterContinental, para el 2014 se realizaba en los salones principales de este hotel, y para este año no solo proyecta su 7ma edición, sino también tomar distintos espacios de San José con pasarelas de ensueño, al mejor estilo de los Fashion Week de las grandes capitales de moda.

Talentos como Fabrizzio Berrocal han encontrado en esta plataforma una vitrina para deslumbrar y posicionar su marca en el mercado latinoamericano. Sus presentaciones, sumado a la estructura de negocio, han captado la atención de la audiencia, consagrando su firma con presentaciones en New York (junto a EPSON), ciudad de Lima en Perú y México; además de participaciones en E! Entertainment Television. Por su parte, los diseños de Toribio por Óscar Hernández, han sido lucidos por grandes personalidades internacionales como los son Lance Bass (excantante de NSYNC) y Alex Park (actriz de la serie The Royals), quienes además asistieron a la 4ta edición del Mercedes-Benz Fashion Week San José para ver de cerca la colección de este talentoso diseñador nacional.

“El sueño de todo diseñador es traspasar las fronteras y puedo decir que ya lo estoy logrando. Gracias al Mercedes-Benz Fashion Week San José se me han abierto nuevas puertas y mi firma se perfila a transformarse en insignia de lifestyle” destaca Fabrizzio Berrocal como uno de los grandes aportes que el MBFWSJ ha dado a su carrera. Al igual que Fabrizzio, el diseñador Álvaro Núñez ha explorado nuevos cánones para su firma Autóctono, a partir de su participación en esta plataforma de diseño. Tras coronarse como el diseñador revelación en el 2014, este promotor del diseño ético y responsable, viajó a Italia para presentar con su firma la belleza de los tejidos elaborados por la comunidad Boruca costarricense. Esencia slow fashion con la que hoy otras firmas nacionales apuestan para seducir al público nacional.

Tal como amplia Giselle, el mayor reto para los diseñadores es la gran oportunidad de mercado, y por consiguiente el camino que la moda en Costa Rica debe de seguir para cobrar relevancia en la escena internacional: producir de forma eco-amigable. “Es necesario eliminar la idea de que lo extranjero es mejor, y hacer que el público nacional valore el comprar local como otra manera de generar empleo y ser sostenible con el país. Por su parte, los diseñadores tienen la tarea de explorar fibras naturales y respaldar la biodiversidad en sus procesos de creación” continúa. Línea de trabajo que desde tiempo atrás exploran algunos propulsores del diseño, como Andrea Belén -fundadora de la marca Etérea-, quien elabora sus prendas a partir de fibra elaborada de plástico reciclado.

Así mismo, Andrea refuerza la labor social del diseño mediante Dress your Rights, fundación con la que apoya la consolidación de pequeños talleres de costura conformados por mujeres en situación vulnerable; esfuerzo para ayudarlas a salir adelante. Similar a la diseñadora de Etérea, Nathalia Concepción Miranda apuesta por empoderar a mujeres de zonas rurales con su firma homónima, ello generando fuente de empleo digno que funja como motor para el desarrollo de sus familias. “Considero que la moda puede cambiar vidas. No solo las de las personas que la visten, sino también las de las personas que la hace posible. Detrás de cada prenda hay una increíble cadena de valor, y por ello cada compra de nacional apoya a que múltiples familias puedan salir adelante” destaca Concepción.

Bien lo señaló Heráclito y la historia lo ha reforzado… El cambio es constante y las transformaciones son parte del día a día, en Costa Rica ya empezamos a creer en la calidad y el diseño del talento nacional, sin embargo, falta un largo camino que como industria de moda se debe seguir y de forma unida. Esfuerzos como los desarrollados por Estilo Costa Rica (clúster de PROCOMER) para fomentar la exportación de la moda costarricense, así como los de distintas tiendas dedicadas a vender diseño nacional (Savanah House, Piso 7, CL Casa de Modas, y más), pueden quedarse solo como anhelos si el público no cobra consciencia e inicia a consumir el talento producido dentro de nuestras fronteras. Como coinciden Fabrizzio, Concepción y Giselle “el verdadero apoyo al diseñador se da con el consumo de sus productos”, una tarea que tenemos como sociedad consumidora y productora de moda.