En playa Los Vivos, ubicada en Tambor de Puntarenas, creció uno de los deportistas más destacados del país, Rom Akerson. Nació en Estados Unidos, pero hizo a Costa Rica su hogar y su zona de entrenamiento.

Por Adry Meléndez. Fotos: cortesía de Specialized.

Un hombre alto, rubio, de ojos claros y con acento un poco gringo, pero que entre sus frases cotidianas están “mae”, “tuanis” y el famoso “pura vida”; este es el hombre que decidió ir por el mundo defendiendo el blanco, azul y rojo, ganando en competencias como el Mundial Xterra de Triatlón en 2018, siendo “Rom Akerson el triatleta costarricense”.

Si hay una palabra que podría describir a Akerson, posiblemente sea humildad. Es parte de una familia grande, desciende de un papá científico y una mamá nutricionista y con maestría en inglés, que sacaron a nueve hijos adelante con una forma de vida ejemplar.

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Cualquier deportista quisiera la nutrición a la que está acostumbrado Rom Akerson, mientras todos sufren con las dietas y la inclusión de productos integrales y saludables, para él es parte de su rutina diaria desde siempre.

La familia Akerson cultiva todo lo que come, desde el arroz hasta las verduras de las ensaladas, y es un estilo de vida que han mantenido desde que tienen memoria y no solo viven así, sino que tratan de enseñarle a la gente cómo hacerlo mediante su “Glamping Resort” en playa Los Vivos, donde tienen algunas tiendas para hacer “training camps”, ahí los visitantes pueden hacer kayak, mountain bike, caminatas, snorkeling y hasta hay un chef que les enseña a preparar comidas saludables, utilizando los cultivos del lugar.

“Toda la comida que comemos es 100% orgánica, las verduras, el arroz, las frutas; es un concepto que tenemos y, tanto yo como mis hermanos, hemos tratado de proyectar al mundo lo orgánico y poder compartirlo a la gente; hemos crecido muy distinto en la finca, por esto queremos darle algo de vuelta al país y enseñarle a la gente que venga, un ángulo distinto.

No solo darle al país logros deportivos sino también de mi estilo de vida, de la unión familiar y de hacerlo todo en la finca”, explica Rom.

Vida deportiva

El deporte es su trabajo, por lo tanto, se dedica de lleno a esto. Realiza dos entrenamientos diarios, uno en horas de la mañana y otro en la tarde, buscando el mejor nivel que se pueda tener sobre la bicicleta, nadando o corriendo, en cualquiera de estas ramas la disciplina siempre lo acompaña.

Su amor por el deporte viene del lado paterno. Su papá no solo es un genio de la mecánica eléctrica, tiene laboratorio en la finca y se encarga de proyectos como los paneles solares y todo lo relacionado con energía renovable, pero también ha hecho deportes durante muchos años de una manera que Rom considera “extrema”.

“Cuando tenía como 12 años fui con 3 hermanas a acampar a Estados Unidos, cada uno tenía su bolso donde guardábamos lo necesario para 9 días, durante ese periodo caminábamos de día y acampábamos de noche, hasta llegar a la zona más alta de la montaña donde hacíamos el campamento grande, luego bajábamos y hacíamos senderismo por la montaña entre los picos y regresábamos.

Hacíamos recorridos de unas 8-9 horas diarias, son como las cosas extremas que hemos hecho con él.

“Yo salía con mi papá a hacer kilometrajes largos en bici entonces salíamos por la montaña horas de horas y hasta nos daba de noche, a veces hasta nos perdíamos y luego llegábamos a la casa, eran aventuras.

Mi papá siempre quería andar todo el día en bici, llevaba un bolsito atrás donde llevaba foco, comida y nosotros crecimos muy unidos pero al extremo, a los años como íbamos creciendo casi siempre era como el reto de aguantarle el ritmo a mi papá”, comparte.

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La Ruta de los Conquistadores

Los Akerson tienen una historia competitiva realmente extrema en esta competencia. Rom participó por primera vez cuando apenas tenía 12 años. Sus 5 hermanos la han realizado en más de una oportunidad. Rom suma 12 rutas, y su papá acumula 15 en total.

Los paseos familiares de 9 horas han formado deportistas. A sus 34 años, Rom se encuentra en su mejor momento deportivo y, aunque es una edad que muchos podrían considerar para el retiro, él demuestra que sus buenas costumbres lo hacen mantenerse saludable sin importar la edad, rompiendo completamente los esquemas.

“Mucha gente a nivel deportivo piensan solamente en fuerza y es mucho más mental. A los 20 era más fuerte y explosivo, pero a los 30 años tengo una mentalidad más fuerte, si uno se cuida se puede durar más en el deporte. Tengo amigos que con 41 años todavía están peleando los mundiales en triatlón.

Se puede tener edad y competir, las competencias no son de un minuto sino de horas; cuando uno es más joven es más explosivo, pero con los años se es más de maratones”, asegura Akerson.

A pesar de que la mayoría del tiempo se encuentra entrenando o descansando para tener un buen rendimiento, también comparte con sus hijos Lance y Emily, quienes tienen 11 y 15 años respectivamente.

Ambos ven el deporte solo como un pasatiempo, aunque cada que pasan tiempo con su papá, nadar y andar en bicicleta son parte de sus actividades.

Rom Akerson es una leyenda del deporte costarricense, a pesar de tener su nacionalidad hace menos de un año, siempre ha mostrado gran patriotismo y compromiso de representar al país de la manera más honorable posible, pero también dejando la huella ecológica que está pasando su familia de generación en generación.

LOS TIPS DE ROM AKERSON

Entrenamiento: hacer muchos entrenos de calidad y no tanto de cantidad.

Power naps: dormir 20 minutos después de cada entreno para recuperarse.

Comida saludable: arroz integral, ensalada con un montón de hierbas, huevo, frijoles, todo orgánico.

Mejor arma para las competencias: la mentalidad, el Xterra fue de las carreras más duras de mi vida, todo fue un gran trabajo mental.

“Las cosas que se hacen cuando no estás entrenando, son las cosas más importantes para ser un buen deportista”, Rom Akerson.