Toda actividad, sobre todo aquellas que van a demandar esfuerzo y sacrificio, se emprenden con la idea de alcanzar nuestras metas y ser exitosos, nadie empieza un largo camino con la idea de fracasar.

Por Andrés Gruter, experto en finanzas. Ilustración: Ana María Jiménez.

¿Cómo podemos determinar si vamos por buen camino, si se ha logrado el objetivo de tener una empresa rentable o si nuestro negocio es atractivo?

Es aquí donde entra un concepto de gran importancia: la “creación de valor”.

Cuando tratamos de pensar en una empresa exitosa, generalmente pensamos en una empresa que ha logrado organizar todos sus recursos con algún grado de excelencia, de manera que es capaz de generar una rentabilidad lo suficientemente alta para justificar todo el costo que involucra ofrecer su buen producto o servicio.

Una empresa que es capaz de alcanzar un nivel suficiente de ventas que permita cubrir todos sus costos de manera sostenida en el tiempo, será una empresa exitosa, o una empresa capaz de “crear valor”.

Existe una métrica financiera que permite medir esto: el Retorno sobre el Capital Invertido o ROIC. En primer lugar, la empresa debe ser lo suficientemente rentable para cubrir todos sus gastos operativos.

Esto equivaldría a alcanzar el punto de equilibrio, sin embargo, en el mediano plazo este nivel de rentabilidad no es suficiente.

En segundo lugar, una vez que la empresa ha pagado sus gastos operativos, la utilidad que queda después de pagar impuestos debe ser suficiente para pagar a aquellos que han provisto el capital necesario (como bancos y accionistas) para que la empresa pueda utilizar los activos operativos que posee.

Los activos operativos son principalmente los activos fijos, constituidos por la maquinaria, edificaciones y equipos de propiedad de la empresa y el capital de trabajo (las cuentas por cobrar y el inventario).

Una empresa que “crea valor” es aquella que de manera sostenida en el tiempo es capaz de alcanzar la rentabilidad necesaria para pagar los intereses de la deuda y ofrecerle a sus accionistas un retorno atractivo.

El capital que la empresa utiliza para financiar su operación (deuda y capital) tiene un costo, llamado Costo Promedio Ponderado de Capital, también conocido como WACC.

Una compañía “crea valor” en la medida en que el retorno que obtiene por la utilización del capital (ROIC) es superior al costo de ese capital (WACC).

Entonces, determinar el Costo Promedio Ponderado de Capital (WACC) y ROIC de la empresa es fundamental para el análisis del desempeño empresarial.

Inclusive es posible “descomponer el ROIC” y analizarlo para poder entender dónde la empresa es fuerte en su capacidad de “creación de valor” y dónde es débil, para poder determinar indicadores de desempeño operativo.

Comprender la “creación de valor” es muy útil para poder analizar planes de expansión, inversiones adicionales o cambios en la estrategia de la empresa.

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