Después de casi una vida entera estudiando, llega un momento importante: el primer trabajo. Con el cobro de su primera nómina, comienza una nueva etapa de independencia financiera pero con nuevas responsabilidades, tanto si abandona el nido, como si decide quedarse al cobijo del entorno familiar durante un período de transición.

La primera realidad en esta nueva etapa es que tendrá ingresos propios, pero también tendrá nuevas obligaciones profesionales y personales y, por lo tanto, nuevas necesidades económicas. Si empieza ahora con un exceso de endeudamiento, será muy difícil alcanzar algún día una verdadera independencia. Conviene comenzar con buen pie en la gestión de sus finanzas, no hace falta ser un experto.

Logrará el éxito financiero si sigue, desde ahora, tres simples consejos:

-Gaste siempre menos de lo que ingresa.

-Tenga cuidado con el endeudamiento. Pague en cuanto pueda todas las deudas que tengan un tipo de interés alto y que no aporten ninguna ventaja fiscal.

-Empiece a ahorrar e invertir en cuanto haya pagado las deudas.

El presupuesto personal es una herramienta imprescindible para tomar el control de su situación económica desde el principio. Se trata de conocer exactamente todas las entradas y salidas mensuales de dinero y elaborar un plan de gastos para poder llegar a fin de mes con un superávit.

Un presupuesto no significa privarse de los placeres de la vida, no varía la cantidad de dinero que tiene disponible. Simplemente le permitirá saber cuánto tiene y en qué se gasta. Si conoce y controla sus ingresos y gastos, podrá sacar el mayor rendimiento de su salario, fijarse sus objetivos financieros a corto y largo plazo, y establecer un plan de ahorro para hacerlos realidad.

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