En menos de diez años, el fotógrafo mexicano ha logrado visibilizar la industria de la moda latinoamericana a través de su ojo experto.

Por Esteban G. Villanueva.

@estebangvillanueva

Era el año 2009 cuando la ciudad de New York vio llegar a dos jóvenes hermanos con un sueño y muchas expectativas. Aldo y su hermano Diego, llegaban a la Gran Manzana con ansias de auto conocimiento y la posibilidad de crecer en su arte. Diego, artista plástico, siguió el camino que ya traía, pero para Aldo una nueva vida apenas comenzaba. Vida que diez años después le llevaría a convertirse en uno de los más grandes fotógrafos de moda latinoamericana.

“La moda había sido algo que siempre me había llamado la atención, desde niños nos vestían bien y mis padres eran personas interesadas por el arte que representaba. Para ese momento todavía no alzaba la cámara, pero sabía que me gustaba, y comencé a experimentar con la industria”. Así describe Aldo sus primeros acercamiento al mundo de  la moda.

Comenzó como asistente de backstage para las pasarelas del New York Fashion Week pero con el tiempo se dio cuenta de que quería más. “Yo veía como siempre adentro era lo mismo y eso me aburría”, comentó al momento que recordaba su salida de los backstages y su transición a las calles y las cámaras.

Seguidor de iconos de la industria como Scott Schuman de The Sartorialist, y otros fotógrafos del momento, decidió tomar la cámara de su madre y comenzar a retratar a los asistentes de los desfiles.

“Yo quería buscar nuevos looks y entornos y decidí salirme de las cuatro paredes. Lo mío era afuera. Ahí comencé a tomar fotos y conocer gente. A mí lo que me llamaba era tener un trato con las personas que llegaban, platicar con ellas, saber qué estaban usando, conocer de dónde venían y eso me permitía conocerlas, saber qué traían puesto y por qué”.

La historia continúa con una narrativa positiva para Decaniz, y su desarrollo en un nicho que para ese tiempo estaba poco explorado, la fotografía de street style.

  “En su momento éramos muy poquitos los que tomábamos las fotos afuera de los venues. No es lo que es ahora, si éramos 20 eran ya muchos.” dice él. Su pasión por los nuevos ángulos y la fotografía experimental no tardó mucho en brindarle frutos. Entre el ajetreo post desfiles y los ambientes sociales, comenzó a conocer figuras de la industria que eventualmente le llevaron a exponer su trabajo a un siguiente nivel.

“Mi primera publicación fue en el Libro Amarillo de Palacio de Hierro y fue algo muy importante para mí ya que fue la manera en la que me descubrieron. Me presentaron al encargado en NYC y así comenzamos a hablar, vio mis fotos, le gustó el trabajo y al final se dio. Era el único latino o mexicano haciendo esto e hicimos un click al instante”.

De ahí sería sólo ascenso para Aldo, quien llegaría a presentar su trabajo en Vogue (MX, AUS, KOR) Vanity Fair UK, Grazia Francia y muchos más.

Llegamos finalmente a la actualidad donde entre semanas de la moda, trabajos con marcas y viajes cada mes, Aldo ha logrado posicionar a Latinoamérica en el scope mundial.

Respecto al futuro de la industria, Aldo cierra con el siguiente comentario: “Creo que vamos dirigidos a seguir creciendo y a convertirnos en algo importante en el mundo. Nos vamos a dar un lugar, y las personas van a poder ver lo que estamos haciendo. Es tiempo de que creamos lo que somos y demostremos nuestro potencial.” El talento existe y tenemos como región a un gran aliado para mostrarlo, ahora es creerlo y lograrlo.

IG: @aldo_decaniz