Vivimos nuestras vidas en un ciclo de 24 horas, pero mientras nuestros cerebros y cuerpos pueden descansar, recuperarse y revivir en el transcurso de ese corto lapso, nuestra piel necesita mucho más tiempo para someterse al mismo proceso: por lo menos 28 de esos ciclos de 24 horas, para ser precisos.

La piel de un adulto se regenera en el transcurso de 4 semanas (a veces más), un proceso que implica que se formen nuevas células de la piel debajo de la superficie para reemplazar una piel madura, que eventualmente se desprenderá.

“Piense en plantar un bulbo de tulipán, y tiene que esperar hasta que crezca y florezca; lo planta y luego, durante el mes, aparece, florece y huele muy bien, pero se no puede apresurar este proceso”, dice la dermatóloga, Ellen Marmur.

“Por la forma en que está hecha la piel, tiene una membrana basal que es como una capa de donde viene todo, por lo que todas las células llamadas queratinocitos (las células de la piel) provienen de esta membrana basal, y luego van creciendo a lo largo de nuestra vida”, añade.

Ella explica que las personas siempre están tratando de hacer que este proceso se mueva más rápidamente al quitarse la capa superior de la piel por medio de tratamientos, lo cual termina haciendo más daño porque es estresante para la piel y genera mucha inflamación y radicales libres.

Entonces hay un círculo vicioso entre la comercialización del mundo del cuidado de la piel en este momento y el exceso de tratamientos de la piel, que puede ser contraproducente.

Creemos que enjuagarnos la cara y utilizar un producto antes de acostarnos nos va a dar como resultado despertarnos con una apariencia más sana y radiante. Pero no es realista y tampoco es lo más efectivo a largo plazo.

La realidad es que conocer el resultado de un producto toma 28 días para apegarse a él y saber si funciona para nuestra piel o no.

¿Cómo se ve realmente este ciclo?

El ciclo de la piel de 28 días comienza desde adentro, lo que significa que debe dejar que las cosas sucedan debajo de la superficie sin tratar de acelerar el ciclo.

Entonces, realmente, todo lo que puede hacer es esperar. Es posible que desee que sus poros estén más cerrados, que las arrugas se ablanden, brillar más; todo eso se trata de una mejor superficie de la piel, y una mayor hidratación de la misma.

“Lo que puede hacer para tener la ilusión de acelerar el ciclo es usar sueros hidratantes, que incluyen ingredientes como ácidos hialurónicos, aloe y antiinflamatorios como péptidos. Ese tipo de productos pueden dar la ilusión de una piel radiante mucho más rápido”, aconseja la experta.

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¿Cómo intervienen las hormonas?

Todos sabemos que la piel y las hormonas están directamente relacionadas (como el grano que aparece en la barbilla todos los meses antes del período). Después de todo, hay una razón por la cual nuestras mejillas se hinchan y obtenemos un agradable resplandor cuando estamos ovulando.

Entonces, si bien el ciclo de 28 días que atraviesa su piel es completamente diferente al ciclo hormonal de 28 días, es importante reconocer que no ocurren de manera aislada, es posible que no ocurran en la misma línea de tiempo, pero todavía están sucediendo simultáneamente.

“Su piel tiene diferentes necesidades dependiendo de los diversos niveles de hormonas durante su ciclo menstrual”, dice el dermatólogo de Nueva York Joshua Zeichner, y señala que si bien “28 días” es un barómetro sólido, algunas mujeres experimentan ciclos más largos y más cortos en términos de menstruación y de su piel.

“Cuando estamos aprendiendo sobre el ciclo de renovación celular, no lo estamos conectando en absoluto con el ciclo de ovulación: los hombres también tienen un ciclo de 28 días en su renovación de la piel”, dice la doctora Marmur.

¿Qué podemos aprender de esto?

En la era de la gratificación instantánea, es fácil esperar que nuestra piel funcione en el mismo ciclo que el resto de nuestra vida. Porque, por supuesto, todos queremos probar un producto por primera vez y despertarnos por la mañana para encontrar una piel brillante y saludable, pero debemos ser pacientes con nuestro cuerpo y su trabajo de regeneración.

La lealtad a los productos es algo bueno que hay que fomentar, con muchas tendencias de marketing bombardeándonos se tiene la idea de que es emocionante pasar de un producto a otro, pero eso puede ser contraproducente, así que solo intente recordar que debe ser paciente con su cuerpo y leal con los productos en que invierte su tiempo y dinero.

Well and Good.